La no amada

9:11


Antes de cerrar mis ojos y dar mi último suspiro de cansancio, me pongo a pensar en mi día. Lo bueno y lo malo. Reflexiono hasta que por fin me duermo. Y últimamente, en mi reflexión se ubica la más grande incógnita y preocupación: ¿mis hijos me amaran?

Puede sonar raro, ¿no? Incluso hasta dramático, pero es una constante. Me digo a mi misma – en un modo de calma – quién no ama a su mamá, tranquila.

Sin embargo, a veces me siento no amada. Cuando mis hijos prefieren a otras personas e incluso me dicen: mala, mamá, trato de no darle importancia. TRATO, porque al final esas palabras y acciones vienen a mí cuando estoy reflexionando.

Y es que una mamá se las “juega” todo el tiempo. Termina siendo el árbitro en medio de peleas, la “castigadora” en medio del caos, la “pincha globos” en medio de ideas fuera de serie, la “generala” en medio de la batalla.

Sin quitarles responsabilidad, o poniendo bandos, usualmente el papá es el cool del equipo; los abuelos son los consentidores; los tíos son los cómplices; y ¿la mamá? Pues es la que se lleva el trabajo más arduo: la que pone la cara de póker y da las reglas.

A veces me ha pasado que les trato de explicar a mis niños que no hay dinero para esto y el otro, y al poco rato #PapaCaco les trae juguetes nuevos. Me quedo con cara de asterisco. Cuando le digo que no deben pelear, que se pueden hacer daño, y al poco rato veo al tío tirado en el suelo jugando a las luchas. Me quedo con cara de asterisco, nuevamente.

Y así, estas situaciones son el pan de cada día. Y no me quejo de que amen a mis hijos y este amor sea correspondido pero ¿dónde quedo yo?

Me siento “no amada” y aunque sé muy al interior que no es así, duele y me perturba la idea. Me perturba la idea de sentirme en bandos. Ellos (casi todo el mundo) y yo.

Y como dijo el tío del Hombre Araña: un gran poder conlleva a una gran responsabilidad. Y no se equivocó.


¿También se han sentido así?

Besos
Mamá Luz

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1 comentarios

  1. Concuerdo es que más veces que no, somos las "malas" de la película. No los dejamos chatarrear, ni nada por el estilo. Pero, no sé si es porque mi autoestima es muy alta o qué, pero jamás me he sentido no amada. O sea, sé que están molestos conmigo y que ya se les pasará. Piensa eso. Obvio que te aman.

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