Mi talón de Aquiles

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Las personas son sorprendentes. En particular, las mujeres. Somos de todo un poco. No dejo de sorprenderme como mamá.

Los que me conocen saben que soy implacable en mi trabajo. Me gustan las cosas de una determinada forma. Muchos piensan que soy fría. Otros piensan que soy determinada. Otros tienen sentimientos encontrados conmigo. ¿Por qué eres tan dura y fría?, me dicen. Confunden muchas veces mi seriedad con altanería. Juzgan sin saber todo lo que pasa por mi mente.

Siempre he sido de la política que amistad y trabajo son dos cosas diferentes. Me puedes caer súper bien, te puedo querer mucho pero en el trabajo soy otra. Soy objetiva con todos, sin excepciones. Soy honesta y directa. Bien lo sabe #PapáCaco cuando nos tocó trabajar juntos.

Pero - ¡ay! ¡ese pero! – ojalá pudiera usar un “cachito” de esa frialdad y determinación para los asuntos de mamá.

Cuando pronuncian las palabras: tus hijos. Todo en mí cambia. Me derrito como el hielo al sol. Peor si se trata de enfermedades, caídas, situaciones en los que debo ser fría y determinada, soy un gran y gordo manojo de nervios. Sobre todo gordo.

Me desconozco. Soy otra en relación a mis hijos. Por ejemplo: Mateo sin querer hizo caer a #BabyEli de su coche. Quiso arrullarla para que se calme y cuando jaló el coche, Eli salió por la parte trasera. Eran las 5:30pm cuando Papá Caco me llamó extrañamente a preguntarme “dónde estaba”. Me pareció tan extraño que inmediatamente dije: ¿QUÉ PASO? Y me contó lo sucedido con la bebé. En un segundo, no recuerdo cómo, llegué al paradero, subí al primer taxi, y llegué a casa. Solo recuerdo que me temblaba todo el cuerpo. Entré a casa y todo normal. Eli estaba recibiendo un baño, Mateo me explicó y pidió disculpas y todos estaban serenos. Eli se cayó pero no fue nada de seriedad. Llamamos al doctor y todo súper bien. Yo, en cambio, estaba sumergida en un gran hoyo negro.

¿Se dan cuenta que le avisaron a Papá Caco primero que a mí? Sí, mi familia sabe que pierdo el sentido y entro en una crisis nerviosa. No estoy orgullosa de eso. No estoy diciendo que está bien. Solo les cuento cómo puedo cambiar tanto en tan solo un segundo. Cómo cambian las personas tan abruptamente. Tengo que trabajar en esa parte. Tengo que ser más fuerte, pero hasta ahora no sé cómo.


Mis hijos son mi talón de Aquiles. Y sé que debo cambiar.

Besos,
Mamá Luz

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