Carta a una mamá cansada

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Una gran verdad es que amas a tu familia con todo tu corazón, un gran error es dejarte de lado.

Quiero que el mundo sepa que las mamás somos humanos. Sí, de carne y hueso. Sí, con emociones y sentimientos. Sí, con errores, fallas y miedos. No porque te conviertes en mamá dejas de ser una persona. Cambias, sí, pero al fin y al cabo una persona que quiere dormir/comer/ir al baño y tener su espacio.

Al principio no es fácil. Tener a un ser vivo entre tus brazos es una gran responsabilidad. No sabes que hacer primero. No sabes si tus sentimientos son válidos. Te comienzas a cuestionar todo. Vives por tu hijo, para tu hijo y con tu hijo. Es tu mundo ahora. Y al principio es lo que nos toca pero llega un momento que ese mundo ya no es tan fácil de manejar.

Algo comienza a flaquear. Y ahí, aparece la señora culpa, porque no entiendes cómo es posible tener a la criatura más hermosa del mundo entre tus brazos y tú solo quieres huir lejos.
Pues te tengo una noticia: ¡estás agotada! Y es ¡NORMAL!

Piensa que por 9 meses has puesto TODO de ti para crear vida. Y cuando me refiero a TODO, es TODO. Literalmente te has entregado en cuerpo y alma.

Ni bien nace, entregas otra vez todo. No hay respiro. Pero lo entregamos felices pues nuestros hijos se lo merecen.

Con el pasar del tiempo te agotas más y más y más. Estás agotada, frustrada por las situaciones de tu nuevo estatus como mamá, estresada, y solo fantaseas con el momento que crezcan y puedas dormir y comer.

¿Sabías que el ser humano está preparado para enfrentar la sed y el hambre pero no el sueño? Es la razón por la que no podemos dejar de dormir, y si dormimos poco estamos enojados/cansados/renegones, etc. También ¿sabías que el 90% de mujeres al sentir hambre tiene un cambio abrupto en su comportamiento? Sí, otra vez estamos enojadas/cansadas/renegonas/la vida nos apesta. Nos ponemos del peor humor. Y por último ¿sabías que las mujeres somos más proclives a la depresión?

¿Estás entendiendo por dónde va esta carta, no? Esta carta es una llamada de atención. NO podemos funcionar bien si no estamos BIEN. Si tú estás bien, TODOS están bien. Y con todos me refiero a tus hijos, tu esposo, la nana, tu trabajo, tus amigos. Es un círculo. Un círculo que comienza por ti y lamentablemente termina en ti.

Una mamá necesita un respiro. Necesitas obligatoriamente hacer un espacio en tu agenda para aunque sea comerte un postre en la esquina de tu casa. Necesitas a tus amigas. Necesitas salir. Necesitas tomar fuerzas y energías positivas. Necesitas recargarte como una pila para seguir.

Ser y tener una familia no es un chiste. Hay momentos lindos pero también momentos estresantes. Tú y tu esposo son el eje. Si uno de los dos ejes está medio decaído, no hay estabilidad.

Por eso, para tu salud mental y física, sé un poco tú… otra vez.

Besos,

Una mamá cansada

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