Mastitis: Crónica de un dolor anunciado

9:14


Me acuerdo perfectamente cuando me dio la terrible mastitis en el 2013. Mateo tenía 8 meses, y seguía lactando pero ya comía sólidos. Recuerdo cómo fue porque ese día la niñera faltó y yo tenía que entregar una traducción URGENTE.

Me levanté como de costumbre pero me sentía fatigada (más de lo usual), sentí escalofríos y me fui corriendo al baño porque me dolía el estómago (o eso supuse). Pensé: rayos, no debí comer esas alitas broaster. Por tragona ya me indigesté. Tenía un dolor que no sabía cómo describir. Era un dolor en el pecho. Pensé que eran gases. Malditas alitas.

Mi hermana vino a ayudarme con el bebé porque tenía que entregar esa bendita traducción. Pero con el pasar de las horas, me sentía peor. Me tomé la temperatura y tenía 39° C. Estaba volando en fiebre. Mateo quería estar conmigo y la traducción se me hacía cada vez más pesada. #Todomedabavueltas
En un momento comencé a ver doble. Me asusté. Terminé como pude y me tiré (literalmente) a la cama. Caí desplomada y con mucho dolor de cuerpo.

Le di de mamar a Mateo pero yo solo quería morir. La niñera apareció y también #PapáCaco quien me llevó a rastras a la clínica.

Mientras me moría en la clínica, #PapáCaco me reprendía por no haber ido antes al médico. Yo solo pensaba en que jamás volveré a comer alitas en mi vida. Malditas alitas.
Por fin llegó mi turno y el doctor me revisó y descartó indigestión. Bien, pensé, podré volver a comer alitas.  Benditas alitas, nunca dude de ustedes.

En todo este proceso el doctor me preguntó si estaba dando de lactar y le dije que sí. Me hizo preguntas sobre eso. Yo no entendía la razón. Hasta que me revisó los pechos y me dijo: tiene un bulto en el seno derecho, por favor déjeme revisarla. Con temor se lo mostré y sin dudarlo me dijo: usted tiene mastitis. ¿Qué? ¿Tengo una masti… qué?, le dije sorprendida.

Literalmente mi teta derecha parecía el poto de una muñeca de porcelana. Estaba como una piedra pero solo en un lado. Estaba muy rojo y tenía mucho dolor. El dolor que no sabía cómo describir provenía de mi teta derecha. Oh, mi tetita se enfermó.

Me recetaron antibióticos compatibles con la lactancia por 5 gordos días. Eran antibióticos en inyecciones para curarme más rápido. #másdolor

Ahora, ¿Qué es una mastitis? ¿Cómo se cura? ¿Cuáles son sus causas? ¿Es muy grave? ¿Qué hago?
En teoría, la mastitis es la inflamación y dolor de los pechos. Los síntomas son dolor, enrojecimiento de alguna zona del pecho, fiebre, fatiga, etc. Sus principales causas son la obstrucción de los conductos de la leche la contaminación (demasiada leche que no se ha vaciado correctamente), bacteriana de alguna grieta en el pezón (sobre todo cuando el niño comienza a comer sólidos) y la congestión de las glándulas mamarias (no se han vaciado por completo). Es muy común en las madres que han decidido por una lactancia materna.

¿Cómo se cura?
La mayoría de casos tienen un diagnóstico muy favorable. Es muy común e incluso pueden sanarse en casa, pero eso lo determina el médico. Algunas medidas son:

-        - Tomas frecuentes. Tu bebé puede seguir lactando. No implica algún peligro para él, de lo contrario la condición podría agravarse.
-        Extracción de la leche que quede tras las tomas. Es necesario un saca leches o un extractor. Luego de la toma de leche de tu bebé, con la ayuda de un saca leches o extractor, extráete todos los “puchitos”.
-         -  Analgésicos (paracetamol). Para el dolor y la fiebre.
-      Antibióticos. La mayoría son compatibles con la lactancia. Es IMPORTANTE que estén recetados por el médico
-          Reposo. Sé que suena medio gracioso, pero es necesario que reposes para recuperarte más rápido.

Secretos de mi abuelita:
A parte de todas las medidas indicadas por el doctor, mi abuelita – muy sabia ella – me dio sus secretos pues luego de cuatro hijos, 9 nietos y dos bisnietos, ya conocía bastante sobre la dichosa mastitis.
-       - Darte duchas de agua caliente. Mi abuelita me dijo que cuando estuviera bañándome, tratará de poner mi seno en el agua caliente (tampoco te quemes la teta) y darme unos suaves masajes.
-        - Peinarme la teta. Es gracioso pero funciona. Mientras des de lactar o estés en reposo, con un peine de bebé (ideales para esta noble labor) peina tu teta. De arriba hacia abajo.
-          Compresas de agua caliente. Alivia la hinchazón y el dolor.
-       Secarme la teta. Con una secadora de cabello, tratar de usar ese aire caliente y peinarte el seno a la vez para descongestionar. Pide ayuda. Traté de hacerlo sola y casi me quemo la teta.

¿Cómo prevenir?
-         Mucha teta. Si deseas continuar la lactancia, asegúrate de dar mucho pecho.
-        Extraerte la leche. A veces – sobre todo cuando los niños comienzan con los sólidos – lactan menos, por eso es necesario que te extraigas todo lo que puedas. Seno totalmente vacío.
     Buena higiene. Siempre lava tu seno antes de amamantar. Si estás en la calle, usa algún paño o toallita para esto. Lava las encías y dientes de tu pequeño.

La mastitis es una enemiga que nos puede poner muy mal pero que con los cuidados suficientes tienen un excelente diagnóstico. Si sospechas que tienes mastitis, ve al médico. La mastitis nos quiere sacar del combate, pero no te rindas y cúrate.

Besos,

Mamá Luz

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