Un sueño llamado: niñera

8:57



Son las 9am. Miro por la ventana – preocupada y molesta.

Son las 9am y algo en mi interior como un susurro me dice: no va a venir.

No entiendo. Trato de controlarme. Hago un par de llamadas. No contesta. Hago un par de llamadas más. Pido permiso en el trabajo.

Mi peor pesadilla se hizo realidad: la niñera no viene.

Trato de repasar en mi cabeza una y otra vez la razón de su ausencia. No me contesta el teléfono. Me pongo a meditar y me pregunto si fue algo que hice o dije. Nunca le levanté la voz y siempre le pedí las cosas con amabilidad. La traté como a mí me gustaría que me traten. Y sin embargo, ¿por qué me siento tan culpable?

Una sensación rara nace en mi pecho. Es una mezcla de tristeza/molestia/antipatía. Incluso me siento tonta y burlada. Miro a mis hijos y no sé cómo explicarles que la nana ya no va a venir. Peor aún no sé cómo haré mañana en el trabajo. ¿Quién puede trabajar así?

Fue un baldazo de agua fría. Por más que pienso qué hice mal o bien, el hecho es uno: la nana se fue… una vez más. Quizá debí ser más buena. Quizá debí ser más estricta. Los “quizá” viven en el aire pues ese martirio casi TODAS las mamás lo hemos pasado. La búsqueda de la niñera empieza otra vez.

No hay que meter a todas en un mismo saco. Hay nanas y nanas. Como la mía. Me cuidó a mí y a mis hermanos por años. Tanto nos quiere que cuando dejo de trabajar de nana, se mudó a solo cuadras de nuestra casa para siempre darnos un ojito. ¿Por qué no encuentro una nana así para mis hijos? ¿No les duele dejarlos? Entiendo que desean una mejora salarial, pero conversando se entiende la gente. ¿Dónde queda el cariño? ¿Dónde queda el compromiso? A veces me preguntó: ¿Qué es lo que realmente quieren?

Me dicen que la gente va y viene, pero creo que todas las mamis saben que cuando se trata de nuestros hijos, esa norma no aplica. Tengo un nudo en la garganta. La búsqueda de la niñera empieza otra vez.

Si eres nana, solo me queda decirte que quieras mucho a tus niños. No los dejes por un poco más de dinero. No dejes el hogar que te trata con cariño. Sé que deseas mejorar tu vida. Entiende que si papá y mamá salen a trabajar es porque necesitamos el dinero. Entiende que te dejo mi vida entera en tus manos cuando cruzo esa puerta cada mañana. Para nosotros no es fácil, pero confiamos en ti. Nanita, con todas tus imperfecciones, sueño con el día en el cual por fin te pueda encontrar.

Besos,

Mamá Luz

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