Momentos que toda mamá que trabaja fuera de casa y da de lactar pasa

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Si has decidido que quieres seguir con la lactancia cuando comiences a trabajar, bienvenida, únete a las experiencias que – creo – nos pasan a todas.

Si tu mejor amigo se llama extractor y llevas a todos lados tu maletita de lactancia, eres de las mías. Aquí un pequeño recuento de las situaciones/sensaciones/experiencias que nos suceden en el centro laboral. Si se me escapa una, no duden en comentarla ;)

Tienes una relación de amor – odio con tu extractor: Sabes lo importante que es para ti. Lo miras y sabes que tú y tu teta no sobrevivirán sin él. Pero a veces – por estas cosas locas de la vida –lo odias porque te cansa estar “enchufada” a este aparato. Odias depender de él.  Lo odias por la flojera que te da. Lo odias y lo amas porque sabes que lo necesitas.

La reunión que te pusieron justo cuando te tienes que extraer leche: Ya estas cogiendo tu maletita de lactancia cuando escuchas: Luz, ¿puedes esperar un momentito para una pequeña reunión? NOOOOOOO, gritas en silencio. Tu teta está pidiéndote “chepi bola” y solo quieres que el dolor se vaya.

El bajón de leche en plena reunión: No sé si a uds. pero a mí me duele un poco cuando me baja la leche. Entonces, a veces me ha sucedido en plena reunión y tengo que aguantar y disimuladamente tocarme el pecho por si no hubo “fugaz”.

Cuando hay fugaz de leche: Uso los pañitos protectores de lactancia pero a veces me juegan una mala pasada y tras el bajón de leche, ¡pum! manchada. Peor si te manchas en plena reunión. ¡Trágame tierra!

Cuando no tienes un lactario: Pese a que es una ley la implementación de lactarios, muchos carecen de uno. Y como no vamos a esperar con los brazos cruzados porque la teta nos explota, tenemos que ingeniárnosla… en la oficina, en alguna sala de reuniones, en el carro, hasta (y no es lo óptimo) en el baño.  

Tu ropa gira en torno a tu teta: Adiós vestidos lindos de oficina, hola ropa cómoda y rápida para extráeme la leche y dar de lactar en casa. Pierdo valiosos minutos frente a mi closet pensando qué diablos me voy a poner.


Sabes que a pesar de todo lo citado anteriormente, estás dándole algo valioso a tu pequeño: No es fácil ser una mamá que trabaja fuera de casa y que decide por la lactancia materna. Es tedioso, cansado, muchas veces tu leche disminuye y comienzan las preocupaciones. Pero a pesar de todo, e incluyo la relación amor y odio con tu extractor, sabes que estás haciendo lo que te nace hacer y eso es valioso. 

¡Sigamos adelante!

Besos,
Mamá Luz

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1 comentarios

  1. ay qué cierto, qué ciertooo!!
    amor odio, sí!
    creo que nunca tuve la fuga, solo un día que tuve que volver a mi casa porque me había olvidado una de las partes del extractor y no me quedaba otra que irme. y lo de chau vestidos...!!! justo en esta epoca de verano que tan bonitos quedan!

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