La rutina en los niños

8:24



Puedo decir que yo era enemiga de las rutinas en los niños. Nótese el verbo en pasado: ERA. Sin embargo, descubrí que las rutinas son importantes para los niños y estas los vuelven más felices.

¿Cómo pase de ser la hippie de las rutinas a la Margaret Thatcher de los horarios?

Pues mi hijo Mateo me lo pedía a gritos pero no me estaba dando cuenta.

Cuando Mateo empezó la escuela y Eliza nació, comenzó los primeros tropiezos en mi día a día sin una rutina rigurosa. Mateo venía cansadísimo de estudiar y Eliza me demandaba (demanda) mucho tiempo en su alimentación. Todo era un caos. Literalmente, mi casa estaba patas para arriba, Mateo estaba molesto/cansado/fastidiado y Eliza seguía demandando su tiempo para lactar. Quería salir huyendo.

Debí ver las señales como luces de neón pero #PapáCaco seguía insistiéndome en que todo caería por su propio peso y que no necesitamos ser tan rigurosos con los horarios. Si bien teníamos horas para los alimentos, no lo teníamos para nada más. Sobre todo para siestas/actividades/hora de dormir.

Los días pasaban y pasaban y yo me sentía más desconectada de todo. En el nido me preguntaron si Mateo tenía su rutina. Después de titubear, contesté que no y me proporcionaron una rutina promedio para él según su edad. Cuando lo vi – lo primero que pensé fue: a mi esposo no le va a gustar nadita esto. Nosotros somos hippies en ese sentido y ajustarnos a horarios determinados iba a ser muy difícil. No queríamos que nuestros hijos sean tan “robots”, según nuestras ideas.

Sin embargo, tuvimos que hacer tripas corazón y aceptar que nuestros hijos SÍ necesitan horarios. Comencé a probar el horario de Mateo un día a la vez; vi que había patrones que se repetían, los fui anotando. Mateo paso de acostarse a las 10pm a las 7pm sin chistar. Caía rendido después del baño y la merienda. Eliza comenzó a dormirse a las 6pm después de un rico baño, pues cuando no lo hacía se fastidiaba, pasábamos una noche terrible, etc.

Mateo me demostró que los niños necesitan rutinas y que no por eso van a hacer “robots”. Se veían más felices y tranquilos. Ya no había llantos para irse a dormir, ni tampoco para levantarse. Podía tener un poco de tiempo para organizar mi día y revisar mis pendientes. Si bien es cierto, que hay situaciones extraordinarias, la rutina nos ayuda un montón para que nuestros hijos se desarrollen mejor y tengan un mejor desempeño en todas sus actividades del día a día.

¿Saben lo grandioso que es no sentir bulla a las 8:30pm? Amo a mis hijos, pero es MARAVILLOSO no tener esa bulla.

Si pueden probar las rutinas, las recomiendo (ahora sí) al 100%. Eso sí, respeten las conductas y patrones de sus hijos. Escuchemos lo que nos quieren decir con sus conductas porque ahí puede estar la clave de todo.

Besos

Mamá Luz

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