El secreto mágico de la crianza

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Lamentablemente nadie tiene el secreto mágico de criar niños. Si alguien lo tiene, yo lo quiero #parfaaavor Si alguien te quiere hacer creer que la hay y solo existe una manera de criar, ¡Te está mintiendo descaradamente! 

Sin embargo, criar hijos – por más agotador que sea – es de lejos una de las mejores experiencias que un ser humano pueda tener. Las culpas, errores y llantos, vienen incluidos, nadie se escapa de eso. En algún momento – quizá a mitad de la noche, con una pijama vieja y en medio de la sala – digas: ¿qué estoy haciendo mal?

Descuida, de estos episodios nadie se ha muerto. Uno tiene que hacer de tripas corazón y seguir adelante.

Muchas veces nos ahogamos en un vaso de agua por las cosas que no resultaron bien. Nos atormentamos. Nos cargamos de esas negatividad paternal que a nadie – sobre todo a nuestros hijos – le hace bien. Si nos equivocamos, inmediatamente buscamos como “compensar”.

Créanme cuando les digo, que hubo noches donde me dormía llorando de solo pensar en la tragedia de mi día. ¡Mi hijo me va a odiar! - me decía mientras me deshacía en llanto. ¿Eso cambio algo? No, nada. Incluso hay momentos que miro mi maleta y pienso que es momento de “sacar cuerpo” e irme lejos. Suena tentador, pero seguimos sin resolver nada. Las culpas y desprecios hacia nosotras están ahí. 

Mi mamá solía decirme: Luz, al toro por las astas. Y así estoy viendo mi vida ahora. Hay que tener claro que no somos seres perfectos ni tampoco estamos criando seres que lo son o lo serán. Somos simples mortales que cometemos errores. La clave es aprender de ellos, no volverlos a cometer y ser empáticos con nuestros hijos y sobre todo, saber perdonarnos. 

Sé que la presión está ahí. Salimos de una etapa e inmediatamente entramos a otra, eso es lo desafiante. Pero al toro por las astas. Hagamos nuestros mejor esfuerzo, usemos ese amor del que tanto hablamos y criemos con o sin miedo a nuestro estilo y manera. Y si nos equivocamos, les doy el único tip que me esta sirviendo: cierren los ojos, respiren hondo y digan: hoy fue un día malo, mañana será mejor. Háganlo siempre que lo necesiten. Solo es un día malo. Mañana será mejor. Menos culpas, más fortaleza.

Besos,
Mamá Luz




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