Antojos ¿yo?

9:02


Con el primer embarazo no tuve casi nada de antojos. Es más, yo les llamaba “preferencias”. Eran la palta y la papa amarilla. Fin. Si los comía, excelente, sino también. Comía de todo y no me hacía tanto problema. Pero ahora… ¡ja! Soy una embarazada antojadísima.

¿Qué es lo que paso?
No lo sé, señores. No lo sé. En cuanto deje de vomitar de una forma casi descomunal, ¡PUM! aparecieron los antojos. ESTOS SÍ SON ANTOJOS. Si no los cumplo, me siento desolada (?). Si no los cumplo, sueño con ellos. Si no los cumplo, me los imagino todo el día y hasta puedo sentirlos.

No soy yo. Definitivamente mi concepto sobre las embarazadas antojadas ha cambiado drásticamente. Antes pensaba que era un mito, incluso algo psicológico por llamar la atención. Pero en estos momentos me pongo la mano en el pecho y digo: son reales.

He llegado hasta salivar más de la cuenta – por no decir: he babeado como perro de Pávlov – cuando hablan de uno de mis antojos.

¿De qué depende?
No sé. A estas alturas del partido embaracil, creo en todo. Puede ser hormonal, tal cual les sucede a las mujeres con su periodo o con menopausia. Puede ser una necesidad nutricional. Puede ser psicológico. Puede ser que Dios no creo así y se acabó el asunto. No lo sé.

Solo sé que a Eliza se le antoja esto all the time:

Enrollados primavera y siumais.
Pizza.
Nachos con salsa.
Tacacho (solo lo he comido una vez en mi vida).
Membrillo.
Limón.
Snicker.
Ensaladas.
Pollo al horno.
Mostaza.
Papas al hilo.
Pepinillos.
ATÚN.
Paté.
Subway.
Choclo con queso.
Helado.

Más antojada imposible!

Besos,

Mamá Luz

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