Juguetes y "juguetes"

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Se acerca la navidad… y con ella – aunque todos digan que no – la época de los regalos.

Es una época donde se rompe el chanchito o se gasta casi toda la grati en darles un lindo regalo a los niños. Sí, entiendo que lo importante no son los juguetes, pero la mayoría, por no decir todos, compramos un juguete para nuestros cachorros.

Me encantan los juguetes. Dan vida a todo pero qué pasa con algunos juguetes en particular. Hay juguetes y “juguetes”. Estas son mis categorías:

Los juguetes del “terror”:
SIEMPRE HAY UNO. No sé si se debe a la alta dosis de películas de terror o a un trauma pero el 99% de padres ha saltado de miedo con un juguete que se prende extrañamente solo. Imagínense: Vas por un vaso de agua y el pianito de juguete suelta su melodía. Consecuencia: te atragantas con el agua y corres sin mirar atrás. Resultado: Lo “donas” o – si eres más sincero – lo botas a la basura con su dosis de agua bendita. #muchoanabelle

Los juguetes odiosos:
SIEMPRE HAY UNO. Te esfuerzas por no caer ante un juguete que emita música chillona, pero aparece la abuelita, la tía, el tío, etc. con un juguete que tiene la música más odiosa del planeta y que para variar a tu pequeño le encanta. Lo hace sonar todo el santo día. Es tan odioso el sonido, que cuando sales al mercado o estás en la oficina la melodía sigue en tu mente. Claro, a caballo regalado no se le mira el diente, pero somos nosotros quienes tenemos que aguantar el sonidito. Consecuencia: Extrañamente desaparecen las pilas. Resultado: Vuelves a ponerle las pilar porque tu pequeño no deja de reclamar o esperas a que se olvide y lo regalas para que otro padre pase lo mismo que tú.

Los juguetes camote:
Quieres estar al día con los juguetes, además la debilidad (aunque no se admita) es comprar juguetes para que tus niños se estimulen más. Sin embargo, nuestros hijos tienen solo UN preferido. Le han agarrado camote a solo un juguete. Si se pierde, YA FUISTE. Si se pierde, el desconsuelo sobre la tierra. Consecuencia: Mueves toda tu casa, son las 3am y sigues buscando el juguete. Resultado: Compras un reemplazo… pero también se lo compra el papá, la abuelita, la tía, la vecina. Al final, ya el pequeño lo superó y tiene otro juguete camote.

Juguetes que no son juguetes:
Lo peor a un juguete camote es un juguete que no es juguete – háblese de una caja, una cuchara, una botella, un pedazo de tela. Tu casa parece un parque de diversiones pero tu cachorro solo quiere la caja de la cocina. Tu sala es la sucursal de Disney World pero tu cachorro recicla todas las botellas y pueda jugar por horas con ellas. Consecuencia: Igual compras juguetes, “por si acaso”. Resultado: Todos le compran juguetes… pero igual prefiere las cajas.

El mundo de los niños es así: colorido, fácil, ruidoso, práctico. Los únicos al final quienes disfrutamos de los juguetes somos nosotros, los adultos.

Besos,

Mamá Luz

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