5 cosas que nos cuesta admitir como padres

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En la caótica vida de un padre hay muchas cosas que nos cuenta aceptar, admitir, o reconocer. Ahora el ser padres es nuestra prioridad y eso nos puede hacer caer en negaciones. A mí me pasa todo el tiempo. #teodiorealidad

Estas son las 5 cosas que, en mi experiencia, nos cuesta aceptar como padres y que a lo largo de nuestra vida nos dan harta lucha:

Nuestros hijos no son nuestros. Este es un AUCH muy grande porque nosotras los cargamos por 9 meses, es decir, más sangre de nuestra sangre no pueden ser pero nuestros hijos son “prestados”. Esa es la terrible realidad. Algún día agarraran sus cuatro cosas y empezarán su propia vida… su propia independencia… su propia familia.

Nuestros hijos no son nosotros. Desde cosas insignificantes como una fiesta de quinceañero que no tuvimos hasta la carrera que NOSOTROS queremos para ellos. Pero quizás nuestros hijos no quieran fiestas, no quieran aprender a tocar la guitarra ni ser doctores. No podemos vivir a través de ellos. No son nosotros (y los tiempos generacionales lo saben).

Nuestros hijos no son infalibles. Nuestros hijos no son seres perfectos, inmaculados, ni libres de cometer errores. No podemos martirizarlos con que sean los mejores hijos del mundo porque seamos sinceros así nuestros hijos sean lo que sean los amaremos igual. Nosotros necesitamos guiarlos y enseñarles que a la larga se van a equivocar y está bien pero que aprendan para no volverlos a cometer. Nadie está libre de equivocarse, esto incluye a nuestros hijos.

Nuestros hijos no son nuestros títeres. No esperemos la perfección de ellos. No esperemos que los sentemos en un sitio y que estén ahí por horas. Lo que sí hay que esperar son reclamos, frustraciones y quejas. Son humanos. Escuchemos y guiemos.

No somos el todo de nuestros hijos por siempre. Por un tiempo lo seremos y que rico sentirse tan necesitada por alguien. Esa necesidad nos hará sobrevivir al caótico mundo de padres pero, como en el punto uno, nuestros hijos no son nuestros y algún día dejaremos de ser su todo. Su mundo dejará de ser papá y mamá y pasará a un mundo MÁS amplio.  Su mundo crecerá y por más que nos duela, así será. No podemos ni debemos detenerlo.

Cuando vemos a nuestros hijos tan pequeños nos cuenta admitir que todos hechos son verdaderos. “Falta harto tiempo, Luz”, pensarás. Pero el tiempo pasa inexorablemente, como decía mi profesor de taller económico alemán, y ciertamente es así. Por el momento solo nos queda DISFRUTAR, cada hora y cada día. Más tarde usaremos esos recuerdos como nuestro máximo tesoro.

Besos,

Mamá Luz

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