La depresión y el embarazo

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¿Suenan a antónimos verdad?

El embarazo está idealizado como una etapa de felicidad. Ositos cariñositos y unicornios.
Por otro lado, la depresión es la hermanastra fea del cuento de Cenicienta dispuesta a malograrte la fiesta.

Cuando la depresión conoce al señor embarazo es una bomba en la tierra. Pues de por sí, el embarazo trae muchos cambios hormonales (síndrome de la hormona loca). Entonces todo este paquete es un killing combo.

Muy pocas personas se atreven a decir que están deprimidas. No es una tristeza usual, no es “estoy depre”. No, se trata de una enfermedad seria y difícil que trae toda clase de consecuencias.

Leemos en todos sitios que debemos estar tranquilas, felices, y calmadas en el embarazo. Todo lo que nos sucede afecta directamente a este nuevo ser. Pero cuando la depresión ha tocado tu puerta por x motivos, estar tranquila y en estado zen es lo último que se consigue. Mientras más quieres encontrar tu calma, peor te sientes. Se aparece la best friend de la depresión: la ansiedad.

La depresión nos zarandea como mejor le parece y si nos quedamos calladas el problema se agrava. Claro, yo sé, que lo último que piensas cuando estás así es: voy a mejorar. Todo lo contrario. Los síntomas, las hormonas y la depresión sacan el peor lado de tu subconsciente y en cualquier momento piensas: hoy es mi último día.

¿Qué hacer?

En primer lugar, debes reconocer que la depresión no es normal. No sabes exactamente lo que te pasa, pero sabes que algo no anda bien. Son las 3pm y tú solo quieres estar encerrada en tu cuarto, llorar, estar sola, y dormir.

En segundo lugar, háblalo. Con quien tengas más confianza. Tu esposo, tu mamá, tu abuelita, tu hermana, etc. Además es muy probable que ellos lo reconozcan antes que tú. Escúchalos y déjate ayudar.

Luego, busca ayuda. Es una parte crucial. Tu bebé y tú están en serios problemas. Por eso, tienes que buscar ayuda profesional. Muchas personas se avergüenzan y temen ir a un psicólogo y psiquiatra. No le tienes que contar a todos pero tú si debes actuar. Sé que no quieres pero es importante que lo hagas. A estas alturas no me avergüenza decir que voy a la psicóloga y he ido al psiquiatra. Mi psicóloga en estos momentos es mi acompañante. Es quien me está  guiando a salir del hoyo y me recuerda lo fucking awesome girl que soy.

Finalmente, lucha. Día a día es una lucha. Vive el presente y no idealices las situaciones. Pon todo de ti aunque seguramente, como yo, sientas que no tienes más. Hubo días (y aún los hay) en los que darme por vencida era lo más fácil. Pero no estás sola. Hay alguien que en tu interior quiere vivir. Hay alguien que te ha escogido dentro de todas las almas para que tú seas su mamá. Pretty amazing, no?

Si tienes ganas de llorar, llora. Busca un huequito y llora a moco tendido. Siente tu tristeza y déjala fluir. Y cuando acabes, lávate la cara y sigue caminando. Hoy puedo decirte que la depresión y el embarazo no se llevan nada bien pero te enseñan mucho. ¿Quién diría que la depresión puede traer algo positivo? Pero si lo hay. Hay oportunidades, despertares y cosas positivas tras esa espesa capa de desconcierto e incertidumbre.

Estoy en vías de sanación y rezo todos los días por seguir luchando. Por mí y mi familia.

Besos,

Mamá Luz

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