Papá lo vale todo

9:05



De la maternidad no sabía nada. Era algo tan lejano, que tal vez, siendo sincera, nunca me sucedería a mí.

Era una posibilidad pero no una meta por cumplir.

Un 05 de setiembre del 2011 me enteré que estaba embarazada. Como buena “gallina” que soy, hice pila en un pomito y le dije a Papá Caco: velo, tú, yo no puedo.

El hombre salió con una sonrisa amplia e incrédula. “Estás embarazada”, me dijo. Me abrazó y me besó… yo estaba en negación.

Le dije: Marco, ¿por qué? Y él me dijo: ¿Por qué no?

Papá me acompañó en todo el embarazo, compró y leyó todo junto conmigo, se encargó de cumplir mis más raros caprichos, aminoró el dolor de mis piernas acalambradas, sostuvo mi mano y me defendió de todo y de todos. Desde su rincón, él se preparaba para ser papá.

Yo estaba muy asustada. A ciencia cierta, Papá Caco también. Pero se aguantó el miedo porque  sentía que debía protegerme.

Cuando naciste, nacimos los dos otra vez. Contemplarte era mi mayor júbilo pero verlos a los dos tan cómodos, como si siempre se hubieran conocido, sigue siendo mi mayor bendición. Me “muero” por los dos.

Todos me decían que debía ayudarlo a conectarse contigo, pero en nuestro caso, Papá me ayudó a hacerlo. Alivió mis sentimientos y me ha hecho una mejor madre. Me asombro todos los días de su capacidad para ser un buen padre. Pero como él me dice: Luz, mi talento es este. Mi talento es ser padre.

No tenemos una vida de Pinterest, ni la vida más fácil, pero junto a él, puedo ser yo misma. No sabía lo que era entregarse a otro totalmente hasta que los tuve a ambos. Nunca tendré infinitas gracias por su consuelo. Tenerlo es una bendición para nosotros. Puedo decir que tengo un marido que lo vale todo. Ha conseguido sacar lo mejor de mí. Él no es el hombre perfecto, pero es el mejor hombre que conozco.

Gracias, mi flaco por ser mi compañero, por haber escogido este camino, por ser el mejor padre que conozco. Mateo siendo tan pequeño te admira y como dice: papá, nosotros somos amigos. Valoro y respeto todo lo que haces de corazón por Mateo y por mí. Si nos permitimos mirar hacia atrás y ver solo lo bueno de este camino que emprendimos juntos, definitivamente ha valido cada crisis, cada pelea, cada reconciliación, cada beso, cada te amo. Y como te dije, mi cariño, mi admiración y mi amor, lo tienes por siempre.

Te amamos, ¡feliz día, corazón!



Mamá Luz


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