La batalla de los tres años

8:55


Imagínate esto:
Son las 9 de la noche de un día cualquiera. Llegas cansada de trabajar, pero por fin estás en casa. Te anima saber que pronto te sacarás los tacos y la ropa de oficina. Pronto estarás desnuda por tu casa sin arrepentimientos. Planeas pedir una pizza y pasar un buen momento con tus chicos (marido e hijo). Pero antes de llegar a ese punto tienes que luchar con un niño de tres años que te contradice en todo.

La primera batalla es hacer que se quite la ropa para ponerse el pijama. Te pone mil excusas, salta, grita, juega, y te sigue contradiciendo. Ponte el pijama por el amor de todos los santos, le digo.
Cuando por fin le colocas el pijama, comienza la segunda batalla. Lavarse los dientes.

Mamá, no quiero nada, solo quiero jugar, repite cual loro una y otra vez. Corre como desquiciado hacia su cuarto para arrastrar una caja llena de juguetes.

A lavarse los dientes, hijo, repito cansada de correr.

Con pijama, lavado y un poco más “calmado” repite: mamá, quiero ver Toy Story. Le trato de explicar que tenemos otros planes y que si no le gustaría pintar o estar acurrucados leyendo. No, quiero ver Toy Story, por favor, me dice velozmente. Obviamente ya hizo sus propios planes.

Pongo la misma película de todos los días. Sonríe y cuando pienso que todo se tranquilizará por lo menos 10 minutos. Escucho como baja de la cama, se va a su cuarto y trae un arsenal de juguetes. Le pregunto si no iba a ver la película, a lo que él responde: sí, pero también quiero jugar. Trato de explicarle, le pongo ejemplos, él sigue firme en su decisión.

Ok, I’m out, me digo.

Llegó la hora de dormir. Batalla cuatro.

Mamá, dormir es aburrido. Dormir no me deja jugar, me dice el niño. Le explico lo del sueño y me ofrezco a leerle algo. Lo rechaza. Sigue con sus planes de ver televisión y jugar. Me pongo fuerte y no cedo ni un centímetro. Hace un mini berrinche. Me pregunto a qué hora comeré algo. Mi barriga suena.

Lo acurruco. Se resiste a dormir. Lo acaricio. Parece que ya va a caer. Sigo abrazándolo. Se durmió. Por fin podré comer algo. Mamá, no tengo sueño, dice una vocecita traviesa.

Repito el proceso y la batalla.


Por estos días estamos así en casa, a veces me da risa, otras me canso y otras me da ansiedad. ¿Cuánto dura esta etapa?, me digo. A veces río, a veces lloro, y muchas otras me da hambre.

Besos,
Mamá Luz

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1 comentarios

  1. Jajajajala de nunca acabar no?? Bueno, mi Ximena es más tranquila, pero me han dicho que los hombrecitos son más terribles, así q ya veré con mi Joaquín como es, recién tiene un año pero ya parece q va a ser terrible. Sabes, tal vez lo estén haciendo dormir mucho de día, no Ximena se levante 7:30am para el colegio y a las 9pm por lo general ya está rendida, pide cama más bien, mami ya tengo sueño!! Jaja, pero de día no duerme nada de nada. Intenta eso y nos cuentas :) un beso

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