El abuelito Jaime

15:35

Había sido un día maravilloso fuera de Lima. Realmente la estaba pasando bien lejos de mi ciudad. Pero en la tarde, me sentía rara. Quise pensar que solo era la comida abundante y generosa que había preparado la mamá de mi cuñada.

Llegamos al hotel y vi una llamada perdida. Me pareció muy raro que mi hermana me llamara a una hora que jamás me llama, salvo que algo pasara...

El abuelito Jaime (o Jame, como tú lo llamabas) nos dejó.



Esa sensación tan abrumado de perder a un ser tan querido y a la vez el hecho de estar tan lejos, me dio mucha nausea y desesperación. Y tú, mi pequeño bebé, solo querías calmar mis lágrimas.

Lloraba como un bebé, recordando desde que tengo memoria hasta el último día que vi a mi abuelito y le pedí que por favor volviera a casa pronto. No quería que me vieras así, pero por más que hice el intento por un momento me viste caer y tal vez era lo mejor pues mamá es humana y a veces solo quiere llorar.

Lo último que recuerdas de él es que tuvo que irse al hospital y que pronto volvería. Te hemos tratado de explicar que Jaime no volverá en mucho tiempo y que ha ido hacia las estrellas, pero niegas repitiendo una y otra vez: No, él volverá, él no se ha ido.

Y quizás, hijo, tengas muchas razón. Él volverá y él no se ha ido. Él estará en todos esos recuerdos que nos dejó. En todas esas fotos que tenemos de él. En cada buena cosa que nos enseñó. En esos Lada rojo que vemos de vez en cuando por la calle. En la sonrisa de los buenos momentos a su lado.

Su partida fue inesperada pero aprendí muchas cosas de ella. Aprendí a amar en los peores momentos, como el amor que demostró mi abuelita por su viejito hasta que él cerró sus ojos. Aprendí a apoyarme en mi familia, y que aunque podemos tener altercados, la familia es primero. Aprendí a querer un poco más la vida y a comprender a la muerte.

Y a pesar de que aún me parezca una “mentira”, poco a poco saldré adelante y cumpliré con la promesa que le hice a Jaime por ti. ¿Sabes cuál es? Mi abuelito me hizo prometer que no dejaré que todas las aventuras que tú y él tuvieron se olviden. Buscaré la manera de contarte siempre lo mucho que se querían. Encontraré la forma de hacer que esta relación bisabuelo-bisnieto perdure.

Los niños son tan sabios y todos los días me lo demuestras con esa sonrisa pícara que te sale cada vez que te hablo del abuelito Jaime. Se te ilumina el rostro y no hay tristeza. Y es porque lo recuerdas con cariño, con amor, con recuerdos de cosquillas y risas y esperas verlo una vez más.

Las personas somos recuerdos. Nadie muere mientras sus seres queridos lo recuerden y lo amen más allá de la muerte. Y mi abuelito vino a la tierra para dejarnos esos recuerdos eternamente.

Él te amo y tú lo amaste y sé que se amarán por siempre.



Besos,
Mamá Luz



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