El racismo y otros demonios

9:16

Recién habías nacido y papá y yo ya estábamos extasiados contigo. Eras nuestra novedad. Todos venían a verte. Eras la sensación. Y eso sucede con la mayoría de bebitos, quieran o no los papás, pero sucede.

Todos te apapachaban, te hablaban balleno, te consentían, etc. Y dentro mío, sabía que tarde o temprano llegarían las comparaciones, las frases de “qué lindo bebé, y es blanquito” y todas esas cosas que me ponen los pelos de punta.

Una tía llegó de visita y ¡pum! soltó la frase que me saca de cuadro: “qué lindo bebé, y es blanquito” y yo como en piloto automático dije: ¿Qué, o sea si hubiera sido negro, sería feo? La tía no me dijo nada más, se hizo la loca. No quise ser grosera pero el blanquito estaba demás.

Y sí, hijo, en plena modernidad, hay gente que todavía piensa que el color BLANCO es superior. Viene de la antigüedad, los hijos de los hijos crecen con esa idea y es por eso que hay muchísima gente aún que piensa así. Es un círculo vicioso.

Pero quiero que sepas algo, mi honguito. Tú, mi amado hijo, no eres blanco, tampoco eres negro, ni asiático, ni caucásico, ni nada. Eres simplemente tú. Te amamos sea cual sea tu color, tu religión, tu sexo, etc. Te amamos más allá de cualquier color, de cualquier límite que la sociedad ha creado para etiquetar a las personas. Pero tú, mi amor, no eres una etiqueta. Eres un lindo niño que nació de una mamá mezclada y un papá mezclado. Por tus venas corren muchas sangres que sería imposible limitarte a una.

Y quiero que lo entiendas desde ahora porque al final, este cuerpo que tenemos solo es carcasa. Es una simple fachada para transportar el alma. Suena ciclé, romanticón, cursi, melancólico pero lo importante es el interior. Que tu cerebro y corazón no se fijen en etiquetas sino en lo importante de la gente.

Basta ya de blanquitos lindos, basta de meterles en la cabeza a nuestros hijos que un color es superior a otro. Seamos felices y aceptémonos tal y como somos.

Te amo por lo que eres y por lo que soy a tu lado


Besos,
Mamá Luz

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2 comentarios

  1. Simple pero directo. Me encantó tu post. Yo también escribí algo en mi blog acerca de racismo. Y empezó ANTES de que mis bebes nacieran.. plop! Ahora tengo dos preciosuras... super diferentes tanto físicamente como en carácter. Definitivamente el racismo viene de casa, comienza con las personas más cercanas a nosotros... está en los padres como guiar y parar esta tontería, no es tener correa ancha ni aceptar bromas absurdas porque al RACISMO se le llama por su nombre. Saludos

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  2. Una vez le dijeron a mi hija q por salir mas clarita q su papá estaba "mejorando la raza" imaginate, a lo q respondí: la raza humana es la única q hay. Un tema muy pertinente, besos

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