Los verdaderos colores de los padres

9:49

“Entre más años tengo, más quiero y entiendo a mi padre”
Abel Pérez Rojas (1970)

Quiero confesarte algo, quizás para el tiempo que puedas leer este blog, ya te hayas dado cuenta de lo que pretendo contar.

Cuando mi mamá murió, el eje familiar se rompió. La tierra dejó de girar y, como dijo la tía Lu, volvimos a nacer. Mi papá, un hombre acostumbrado a la vida militar, se tuvo que volver padre y madre. Con hijos adolescentes, dolidos, llenos de resentimientos y, como cerecita, con su hija mayor embarazada.

El concepto de papá “perfecto” comenzó a difuminarse. Ya no lo veíamos como el papá antes de perder a mamá sino como un padre con imperfecciones y las quejas y reproches no demoraron en aparecer. Incluso yo, que ya estaba formando una familia, cada vez que lo veía quería tirarle mi zapato. No sé, me sentía “estafada” y “decepcionada” de él.

Pasó el tiempo y me volví en madre. Para ese tiempo me di cuenta esto de la maternidad (o paternidad) no es nada fácil. Dios, ¿qué le hice a mi papá? – pensé. Bien decía mi madre que cuando uno tiene un hijo, recién se da pone en el pellejo de los padres.

Me había olvidado en todo ese tiempo que mi papá es un HUMANO. Lo habíamos idealizado de tal manera que verlo cometer errores, nos producía cólera-decepción. Me había olvidado que mi papá también era esposo y amigo y que había perdido a su compañera de toda la vida. Es tan complicado tener la seguridad de una vida y al día siguiente formar una nueva. Mi padre simplemente es un hombre tratando de sacar adelante a tres adolescentes, luchando contra su profesión tan demandante y cubriendo todo él solo.

CONFESIÓN. Aquí es donde tome consciencia que no quiero que idealices mi imagen ni la de papá. Quiero que sepas que cometemos errores TODO el tiempo y que ser mamá o papá es un campo minado de prueba y error. Todo el tiempo tenemos miedo y nos preguntamos ¿estará bien lo que estoy haciendo o ya la fregué?  Leemos y nos informamos, pero nada es como la realidad. Pese a todo, hacemos nuestro mejor esfuerzo para hacer de ti una persona independiente y feliz.

Es lo que aprendí de mi papá. El no idealizar porque prefiero ver a mi en sus verdaderos colores y aun así amarlo como lo amo. Y no es justificarlo por las “burradas” que a veces comete sino tratar de comprender y ayudarlo desde mi punto de vista. Ningún padre es un libro de sabiduría, aprendemos hasta el final de nuestros días, acertando y otras veces fregándola.

Acéptame como soy y hazme notar cuando me equivoco. No me des la espalda si estoy cometiendo errores, dímelos y seguramente entraré en razón. ¿Sabes por qué? Porque te amo, como me di cuenta que mi papá nos ama al aceptar las críticas y permitirse surgir después de tanto sufrimiento. Eso es lo que hace un padre.

Mini adulto en colores


Besos,

Mamá Luz

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1 comentarios

  1. Que lindo post. Me encanta el tema y es importante recordar que somos mucho mas que solo papa o mama.

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