Roche público.

9:35

Ayer me hiciste la primera pataleta en público.

Algún día iba a suceder. Era inevitable que en algún momento tengamos un “roche” público.

Admito que siempre te portas muy bien, eres muy sociable y educado para un niño de tu edad pero ayer estabas como un loquito.

Nos fuimos a un centro comercial a pasear, a que papi renueve su celular y a almorzar por ahí.
Ni bien nos bajamos del carro, no querías caminar.

Papá te cargo porque estábamos en un estacionamiento y es peligroso. Fuimos a renovar el equipo y no querías despegarte de papá. Me pidió que te sacara a dar vueltas hasta que acabe el trámite. Primero dijiste NO, NO QUIERO. Pero te cargue y salimos.

Ok. No puedo mantenerte mucho tiempo cargado porque pesas mucho. Mi pobre y diminuto cuerpo no soporta. Ni bien te puse en el suelo comenzaste a correr. Te agarre la mano y me decías SUELTA, NO, NO QUIERO, y te  pusiste duro y no querías caminar. Me comencé a desesperar. Me golpeabas con tu manito para que te suelte.

En una de esas, te escapaste y entraste corriendo donde estaba papá. La gente nos miraba y yo estaba con sonrisa nerviosa. Te cogiste de la pierna de papá y volteaste y me dijiste, NO QUIERO, NO QUIERO. Te cargue otra vez y me senté. Como un gusano comenzaste a revolverte y a gritar: DIJE NO, DIJE NO, CACO, CACO, AYUDA.

Para esto, yo estaba roja y la gente miraba.

Ya me quedaba asumir el roche y sonreír.

Sudaba, estaba toda despeinada, se me caía todo. Cuando estoy con roche, me vuelvo más torpe. Papá me dijo que vayamos al restaurante pues nos alcanzaba en 5 minutos. Sabía decisión pensé. Allá nadie sabe de este roche.  Te pregunté si tenías hambre y me contestaste que sí. Nos fuimos.

Una amable señorita me dio una hoja y crayolas. No duraron ni 2 minutos. Estabas tirando todo al suelo. Pedí la comida para todos. Trataba de colorear contigo pero gritabas: NO, LUZ, NO.

Papá vino. Nos sirvieron la comida. Me dispuse a darte de comer y me dijiste: YO SOLO. Papá y yo nos miramos y te dejamos hacer tus cosas solo.

¡Qué muchachito, eh!

Al final después de toooodo, caíste rendido y yo contigo. Después de casi un año que me tomé una siesta. Fue raro pero rico.

¿Terribles dos? No lo sé. Ahora hay cada cosa nueva que ya me entró miedo.



Besos,

Mamá Luz

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1 comentarios

  1. es el temor de toda madre ... el pasar lo mas rochozas escenas... pero eso aprendemos y luego corregimos con lo q mas le gusta .. en otra salida se lo hago recordar y lo pensara en hacerme berrinches de nuevo.

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