El estrés de una mamá en oficina

10:31

La semana pasada me llamaron de casa para decirme que no estabas bien y que te lleve de nuevo al médico. La “gripe” se había vuelto amigdalitis. ¿A dónde correr?, pensé. Estaba en mitad de unas preparaciones de viaje de mi jefe y ya había pedido permiso el primer día que te enfermaste. Con prisa y con el semblante descompuesto le pedí a mi jefe permiso y me dejó ir. Todo el camino me la pase llorando no porque estuvieras enfermo sino porque sentía impotencia de no estar en esos momentos contigo. Ser una mamá en oficina es muy estresante y agotador.

Me gusta trabajar, lo hago desde que tengo 16 años y en mi profesión desde los 19. No me veo en casa todo el día, no es mi naturaleza y tampoco puedo dejar de trabajar por el factor económico. Vivimos en tiempos de crisis, de inestabilidad económica y no quiero que pases por necesidades o que papá se sacrifique el doble para poder aguantar todos los gastos. Esto de independizarse, formar familia y afrontar gastos es lo que toca vivir a cualquier adulto. C'est la vie.

Pero no puedo negar que sufro mucho cuando me alejo de ti, pienso en ti TODO el día, hablo de ti como descocida (sé que aburro) y en momentos como enfermedades, eventos, fiestas, etc. quisiera ser yo la que te cuide y te lleve de la mano a donde quieras.

Sentirme así es contradictorio y muchas veces la gente no me apoya. Te critica, te señala y te juzga sin saber la verdadera situación que estás pasando. Piensan que “escapas” de tu hogar para no afrontar la crianza de un niño y te hincha con sus comentarios desatinados.

Sea cual sea mi elección, nadie debería criticarme porque si estoy fuera de casa 8 horas rompiéndome el lomo para ofrecer más alternativas a mi hijo es mi fucking problema. Lo hago con todo el amor de una madre que vive en un país inestable y que lucha por su profesión y tiene los pies bien puestos sobre la tierra pero con los ojos hacia las estrellas. Amo ver crecer a mi hijo y le ofrezco todo mi tiempo cuando estoy con él. Un tiempo de calidad. Memorias que seguramente el guardará en su corazón porque sucedieron con amor. Tengo que darme ánimos, sino estamos fritos.

Y si tú eres una mami en oficina o una mami en casa, no dejes que nadie te haga sentir mal por la elección que tomaste, mándalos a freír espárragos. Ama y deja que te amen intensamente y sé feliz con las decisiones que tomes así el mundo te mire diferente. Acuérdate que en tu equipo (familia) eres importante.

Besos,

Mamá Luz

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