Un buen pediatra

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De pequeña era bastante enfermiza. Sufría muchísimo de amigdalitis. Casi el primer año de vida me la pase en un hospital. Mi mamá estaba desesperada, pasó por mil hospitales, nadie entendía la razón. Incluso cuando me contaba la historia, le decía que era una exagerada. Pero ahora (ahora pues) entiendo TODO. Mi mamá buscaba no solo lo mejor para mí, sino buscaba también alguien que entienda su preocupación y corazón de madre. Un buen pediatra.

La lucha no fue en vano, por fin mi mamá consiguió al pediatra que no solo me sacaría del hospital sino en quien mi mamá confiaría plenamente. Mi querido Dr. O. Incluso cuando fuimos a consultar un problema de salud muchísimos años después, aun se acordaba de mi mamá y de la pequeña niña que salvó.

Ahora que soy tu madrecita entiendo perfectamente lo que mi mamá sentía en esos instantes. En especial cuando te has enfermado. Necesito a alguien, y creo que todas las mamás necesitan, buenos pediatras. Cariñosos, amables, tratables, minuciosos, detallistas, comprometidos al 100% con la salud de todos sus pacientitos. La razón es muy simple, esos pacientitos son la razón de nuestra vida y queremos todo el respeto y dedicación hacia ellos.

La pediatría debe ser una rama muy hermosa pero definitivamente una rama difícil. Esa profesión es muy agotadora pero las mamás no podemos conformarnos con una visita de solo 2 minutos y a la casa. Queremos a profesionales dedicados que les den el tiempo que todo niño se merece. No queremos alguien que nos critiquen sino que nos de consejos válidos y que nos tranquilicen si estamos dando mucha lata. Es una profesión complicada, lo sé.

Quiero quedarme al final del día con la frase que una doctora me dijo. “Te entiendo perfectamente porque yo también soy madre”. Muy profesional pero me hizo sentir que no estoy tan sola como a veces creo. Le hice preguntas y me respondió a todas mirándome a los ojos y haciéndome sentir mucho mejor.

Por eso mi consejo es:
-          Busca un pediatra con quien tus hijos y tú se sientan cómodos. Podemos pedir referencias e incluso muchos son recomendados por familiares y amigos.
-          Ve cómo reaccionan tus hijos ante el pediatra y viceversa.
-          Si no estás conforme, coméntale al médico tus inquietudes. Sé que puede ser incomodo pero si no se resuelven tus inquietudes, no dudes en cambiar de pediatra.

Termino este post agradeciendo a todos los buenos pediatras que sé que existen. Por más complicada que sea su profesional y tengan una fila inmensa de pacientes siempre dan tranquilidad y seguridad. Gracias a mi súper Dr. O, y a los pediatras de mi Mate, Dr. Urrutia y Dra. La Torre. Son genialones.

*Foto de internet*

Besos,

Mamá Luz

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