El trabajo correcto

9:20

De niña siempre decía que sería abogada (ja), luego quise ser ingeniera química (ja), después investigadora de enfermedades raras (doble ja), y en los últimos años de la secundaria estaba debatiendo entre el periodismo y la traducción, pero el amor a los idiomas les ganó a todos. Me quedé con la traducción.

Estudié con mucho ahínco y dedicación, me enamoré de mi carrera y poco a poco llegué al gran pero a la vez pequeño mercado laboral para un mediador lingüístico. Tiene sus desventajas, la gente no sabe lo que hago, y por mucho tiempo pensé que me había equivocado. Me cansé de pelear con las personas que me preguntaban cuántos idiomas dominaba y me hacían preguntas ridículas para que repita palabras.

Me fui por otros campos, no puedo estar quieta y creo que inconscientemente quise tapar esa ansiedad de no ser reconocida plenamente como traductora.  Pero hace poco mientras leía un libro, tuve una revelación. Me di cuenta que a pesar que me he desenvuelto en muchas áreas y estar prácticamente traduciendo todo el día, siento que no encajo del todo. Pensarás mientras lees esto: “mamá, ¿por qué recién ahora?” y yo te responderé: “no sabía que en lo que mejor encajo es en ser mamá”.

No me malinterpretes, me gusta traducir, me gusta conocer nuevas cosas y siempre investigar pero en donde me siento un pez en el agua con todo errores y miedo es en ser mamá. Por más profesional que me quiera sentir y muchas veces cansada de todo, es el trabajo correcto para mí.

Y es del trabajo que jamás podré jubilarme, el trabajo que tengo tanto de día como de noche, el trabajo mejor pagado del mundo porque tengo besos y abrazos en cantidad y por si fuera poco tengo otra oportunidad de repetir el plato. Por más contradictorio que resulté, es un trabajo hermoso, lleno de idas y vueltas, de sube y bajas pero al cual no podría renunciar y del que siempre saco una satisfacción.



Por fin tengo el trabajo correcto.


Besos,
Mamá Luz

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1 comentarios

  1. Yo pensaba que tras ser mamá, iba a encontrar el equilibrio perfecto entre la maternidad y el trabajo. Y que seguramente, el trabajo (la profesión que tanto me gustaba y a la que con tanta pasión me dedicaba) me iba a dar un respiro a mi labor de mamá. Estaba muy equivocada. No hay nada que me haga tan feliz y me llene tanto como estar con mi niño. Ser mamá el el mejor trabajo. Como tú lo dices, el trabajo correcto.

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