¡Sí se puede!

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La responsabilidad materna es bastante compleja. La mayoría, por no decir todas, en algún momento queremos salir corriendo. Es normal. Nadie está preparado para semejante responsabilidad. Te comas los libros que te comas, de la teoría a la práctica hay un abismo y muchas veces dudamos de nuestra propia capacidad.

Y ni que decir de las hormonas, quedamos como muñecas de trapo, hasta pensamos que nos estamos volviendo locas pero no lo admitimos por vergüenza. Nuestra vida social disminuye por no decir que desaparece; nuestro nuevo cuerpo es muy difícil de vestir y por último parecemos comercial de helados: incomprendidas.

Si bien quisiéramos que el día tuviera 48 horas, eso NO-VA-A-PASAR. No podemos tirarnos a la cama y llorar pero a lo mejor podemos aprovechar los pequeños momentos que la vida nos da. Sí, hay muchas cosas que las mamás dejamos de hacer pero… ¿adivinen qué? Hay otras posibilidades.

Seamos honestas ¿quién puede dormir mientras nuestros bebés duermen? Tenemos que aprovechar el tiempo. Cada minuto puede jugar a favor nuestro.

Esta es una pequeña lista de las cosas que podemos hacer (si tienen más, me avisan) cuando nos estamos estrenando como mamás:

1 Leer:
No requiere de movimiento. Podemos aprovechar de leer mientras nuestros pequeños duermen a su costado. Gracias a las tres siestas que hacías, pude terminar la saga completa de Harry Potter. Comencé a querer más y al cabo de unos meses había leído casi 15 libros.

2 Navegar en internet:
Tampoco requiere movimiento. Otra vez aprovechamos las siestas y navegamos en el internet, descubrimos lindos blogs (como el mío, jejeje), artículos interesantes, noticias, revistas, etc.

3 Engríete un poco:
No tienes que ir a la peluquería o al spa. Aprovechando las muy nombradas siestas (genial que los bebés duerman bastante), podemos agarrar una crema y masajearnos los pies, las piernas, las manos, arreglarnos las uñas, etc. Elige algo cómodo y siéntete una reina.

4 Salir a caminar:
Puedes usar un fular o cangurito. Te ejercitas, tomas aire, y te diviertes. Además cuando son tan pequeños el sonido de tu corazón los arrulla y duermen felices.

5 Haz lo que te guste:
Ya sea una manualidad, una pintura, un poema, un escrito, te aseguro que te relajará, te hará sentir bien. Hice 120 pulseras, para mí y para regalar, no saben el poder relajante que tienen sobre mí. Siempre aprovecho las siestas. Además en internet hay muchos DIY y tutoriales.

Como ven, podemos hacer algo diferente todos los días. Sé que hay muchas más actividades que podemos hacer para sentirnos bien, solo les he nombrado las que me ayudaron en este proceso de adaptación. Cuando menos lo pensamos nuestro hijo ya está más grande y tenemos más “cancha”. Lo importante es invertir y no gastar el tiempo.

Besos,

Mamá Luz

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