Miauuuuuu

10:06

Mi niñez fue bastante feliz porque mi mamá nos permitió tener mascotas desde pequeños. Hemos crecido juntos y la verdad el cariño que las mascotas te pueden dar es infinito. Felizmente papá también comparte el mismo pensamiento. Claro con una pequeña diferencia. Él ama a los gatos y yo amo a los perros. Si bien he tenido gatitos en la casa de los abuelos, mis perros eran de lejos las mascotas que yo más quería.

Todos nos preguntaban si íbamos a tener mascotas tras tu nacimiento. La respuesta era afirmativa y seguido de un: me imagino que será un perrito, porque los gatos son… Papá no escuchaba con buenos ánimos esos comentarios. La gente se empeñaba a manifestarnos su repulsión por los gatos y asegurarnos que son los más peligrosos por la toxoplasmosis.

Admito que al principio también llegué a pensar lo mismo, pero tras una conversación con papá y a poner en claro que la mascotita que alberguemos será por la gracia de Dios y sobre todo será adoptada.

Pasó el tiempo, tú ya habías cumplido el año, y papá tuvo que ir a ver a un amigo por unos temas laborales cuando nos contaron que ya no solo tenían dos gatas sino tres porque se habían encontrado una gatita abandonada. Era pequeña y gringa, con ojos lindos y muy cariñosa. Inmediatamente papá la cargó y se quedó plácidamente dormida. Nos quería, pensé. Es una de nosotros. Al día siguiente, tras sacar el permiso correspondiente del lugar donde vivimos, la llevamos a casa.

Mia, el nombre que conservamos para ella, estaba muy asustada. Además en tu afán de atenderla, la asustabas más. Papá dijo que teníamos que hacer que se acostumbrara al hogar, que reconozca el olor. Instalamos todo lo necesario para ella. Compramos varios juguetes, arenero, arena, comida, hasta ropa (innecesaria, le gusta la calatería jajaja).

Me sorprendió que no le tuviéramos que enseñar a pedir jajaja. Aprendió cuál era su sitio y hoy es reina y señora de nuestra casa y de nuestros corazones. Los tres la amamos mucho y si al principio tuve mis dudas, hoy puedo afirmarles que tener un gatito es tener un pedacito de cielo también. Son cariñosos (cosa que me parecía incierta), atentos (muy preocupada por su hermano mayor), juguetones (anda cazando mi pierna), excelentes compañeros (si estoy en la computadora, ella está a mi lado; si estoy leyendo, ella se hace bolita en mi costado), y guardianes (¿les conté que pone seguro a mi puerta?) Mia es la compañera de mi hijo y le tiene mucha paciencia. Los dos juegan y se prestan los juguetes como pelotas o carritos. Verlos a los dos me hace muy feliz. 





Para tener un gato y no correr el riesgo de contraer cualquier enfermedad es:
-          Vacunarlos.
-          Desparasitarlos.
-          Darle solo comida para gatos, nada de carne cruda, comida casera, dulces, etc.
-          Comprarles un peine especial para quitarles todo el pelo extra
-          Tener un arenero y cambiar la arena todos los días. Los gatos son bastante asquientos, no toleran sus espacios sucios.
-          Cortarle las uñas
-          Llevarlos a su control y de ser necesario darle vitaminas
-          Comprarles un rascador y juguetes que puedan perseguir.
-          De ser posible instalar repisas o acondicionar un sitio para que se trepen.

Si estás embarazada y tienes un gatito lo mejor es no limpiar sus heces o usar guantes descartables, lavarte bien las manos con agua tibia y jabón. Evita darle de comer carne cruda al gato y cada vez que lo toques lávate las manos.

Por lo demás, disfruten a estos lindos peluchones.



Besos,

Mamá

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