Hijitis aguditis

12:19

Todas hemos escuchado y hemos dicho: mi hijo o hija sufre de mamitis aguditis. Es un diagnóstico casero sobre el apego excesivo que tiene nuestro pequeño por nosotras, es decir, por las mamás. Los síntomas que presentan son: llanto inexplicable si la mamá se mueve medio centímetro, gritos descomunales si la mamá no le presta atención, rechazo al padre o poca atención a éste. En casos graves, el niño o niña solo puede comer/dormir/bañarse/caminar/y cuanta acción exista con la mamá.

Esta enfermedad se desarrolla a partir de los 3 meses hasta los tres años y en casos graves hasta los 40 años de edad (o hasta que la esposa le meta un zapatazo). Por lo general ataca al 99.99% de niños, en especial a los varones. Desafortunadamente no existe remedio químico ni natural pues una vez que se desarrolla solo debemos esperar el curso de la “enfermedad”.

Advertencia: esta “enfermedad” tiene picos altos como momentos apacibles. Solo mantenga la calma, no hay de otra.

Jajajaja. Esta es una pequeña introducción sobre la tan temida mamitis aguditis. Pero nadie nos dice o menciona sobre qué pasa cuando somos contagiadas y comenzamos a desarrollar hijitis aguditis. Sí, claro, nosotras también podemos padecerla, es más creo que también 99.99% puede estar contagiada.

Los síntomas son:
Rechazo a cualquier invitación/propuesta/celebración que pueda venir de los amigos o la pareja. A pesar que a veces alguien tome la iniciativa y cuide a nuestro hijo, le damos varias vueltas a la invitación (luego nos quejamos que nunca salimos jajajaja). Mil peros en la cabeza y al final decimos: para la próxima. Renegamos pero permanecemos fieles.

Pensamiento excesivo sobre nuestro hijo fuera de la casa. Si bien nuestros hijos ocupan el 90% de nuestro pensamiento, cuando por fin tenemos la oportunidad de salir estamos mandando mensajes, llamando, pensando, preguntándose, sacando el tema sobre nuestros hijos. Miramos el reloj y sin darnos cuenta es hora de ir a casa, llegas a casa como Meteoro y ves a tu angelito durmiendo y dices: pucha, debí disfrutar más.

El poder y el no querer: Viste esos zapatos hermosos; sí por fin serán míos, dices. Decidida coges la talla de los zapatos, te sientas para probártelos, los miras, sonríes, levantas la cabeza y a lo lejos un cartel que dice: 50% en juguetes y ropa para niños. Adiós, zapatos. Vuelves a casa con tus “compras”. ¿Compraste por fin los zapatos?, dice el esposo. No, amor, me quedaban feo (mentira), y estaban muy caros (sí, pero tenías el dinero), pero vi estas ofertas para el bebé y mejor él que yo. Tu consciencia te dice: mentirosa. Pero tú la callas con la imagen de lo lindo que se verá tu bebé con su ropa nueva.

En casos graves:
Pensamiento excesivo sobre nuestro hijo dentro de la casa. El bebé se durmió por fin. Tu esposo viene y te abraza y tú volteas sonriente y le dices: amor, que cosas más chistosas hizo el bebé hoy ¿no?, apuesto que nadie más las hace, cómo será de acá a dos años, cómo será de acá a 10 años. Y sigues y sigues. En eso te das cuentas que son la 1:00am y tu esposo está roncando. Le lanzas una mirada fea y te duermes.

Paranoia. Cof, cof, tose el bebé. De seguro fue esa salida, el bebé no tenía puesto su colchita ni su gorrito, yo le estaba diciendo a este hombre que tuviera más cuidado. ¿Qué voy a hacer? ¿Emergencia pediátricas? ¿Espero hasta mañana? ¿Por qué? Yo siempre le doy sus vitaminas y come bien, aunque hoy en el almuerzo no se terminó de comer el pollo. Estaba medio raro, ya decía yo. Le dije a la niñera que no lo desabrigue tanto. Algo le ha caído mal o cogió frío. Pero ¿qué tal si es una enfermedad de la que me habló Marita? Esas enfermedades tropicales que están dando en Europa pero ya van a llegar a Perú. Dios, ¡y yo pasé por el Aeropuerto!

Al día siguiente el niño como si nada y tú con ojeras de metro.



Los síntomas del hijitis aguditis se desarrollan desde el embarazo hasta siempre. Nunca se van. Ya sean bebés o adultos. Queremos que se hagan independientes pero si se demoran 2 minutos, ya estamos llamando a la policía y a Batman. Si comieron algo ligero un determinado día, diagnosticamos a nuestro bebé de 28 años con anemia aguda. Tenemos uno que otro pensamiento medio macabro si alguien se atreve a poner triste a nuestro niño de casi 30.

Estos son algunos de las cosas que camuflamos como “cosas de mamás” pero es hijitis aguditis. Es lindo, y también la padezco. Aunque debo parar la mano en algunas cosas. Nada en exceso es bueno y debemos llegar a un punto medio. TODO EN EXCESO ES DAÑINO.

Te ama,

Mamá

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1 comentarios

  1. Dios mío! Me acabas de describir completamente...soy muy mama gallina :3

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