Dientes felices

10:30

Hoy tengo un post muy especial, mi honguito. Se trata de la salud bucal en los pequeños, o sea de ti. Existen muchos mitos y creencias alrededor de este tema… desde ¿para qué lavar la boca de los recién nacidos si no tienen dientes? hasta ¿para qué cepillarle todo el tiempo los dientes a mi hijo si son solo de leche?

Como mamás vivimos preguntando y leyendo todo para conocer cada parte del cuerpo de nuestros hijos, si bien nosotros tenemos lo mismo, no es hasta que somos madres que comenzamos a descubrir cada función/labor/parte de nuestro lindo cuerpo humano. Y la boca no debe ser la excepción.

Para responder algunas de nuestras interrogantes, tengo la dicha de presentarles a una amiga y excelente profesional, la Dra. Sandra Taboada, gerente general de Odontomagic quien es especialista en odontología para el bebé.

Aquí la encuesta:

¿Desde qué edad debemos llevar a nuestros hijos al dentista?
Lo ideal es que el bebé acuda al odontólogo al mes de nacido. Lo que nos permitirá  enseñarles los cuidados bucales que deben realizar a sus hijos desde el periodo de lactancia y, adicionalmente, a medida que el bebé vaya creciendo y desarrollándose.
Entre las consideraciones que se debe tener con el bebé son: el frenillo lingual corto lo que le originará dificultad para alimentarse. En ocasiones hay  bebés que nacen con dientes  o le erupcionan a la semana de nacidos. Los cuales deben ser evaluados.
Si pensamos en un enfoque preventivo, un momento ideal para que el paciente acuda a una visita dental es cuando se encuentra sano.

¿Cuán importante es la higiene bucal para nuestros bebés?
La importancia  radica en formar a este nuevo ser en el buen hábito de la higiene oral, lo que nos permitirá mantener la boca del bebé limpia de restos, y a acostumbrarlo a que introduzcamos en su boquita un implemento para limpiarla, al igual que a la idea de que la boca se limpia tal y como hacemos con el resto del cuerpo.

¿A qué edad se podría cambiar la pasta dental sin flúor a una que si contenga ese componente?
La utilización de pastas dentales o de entrenamiento se recomienda recién a partir de la erupción de la primera molar (entre los 13 y 19 meses).
El cambio a una pasta dental infantil con flúor se recomienda a partir de los 3 años que es cuando el niño sabe escupir bien, lo que evita que la ingiera.

¿Cómo podemos enseñar y animar a qué nuestros hijos se laven los dientes?
1. Realizar la higiene en un momento en el que el niño esté relajado y de buen humor.
2. Negociar y dar opciones dentro de lo razonable. Sabiendo escoger adecuadamente un cepillo y pasta dental según las indicaciones del odontólogo, conviene otorgarle al niño cierto poder de decisión de modo que se sienta partícipe del proceso.  Cuando el cepillo tiene su color o su personaje favorito, le entusiasmará más cepillarse. 
3. Proponer una actividad agradable para el niño -no a modo de chantaje ni recompensa, sino continuando con alternativas y opciones. Podríamos preguntarle si prefiere jugar con marionetas luego de cepillarnos, o leer un cuento. No estamos hablando de un premio por haberse cepillado sino de una actividad que le agrada y podemos hacer luego, así en cierto modo tendrá algo que le ilusione luego y le motive a cepillarse (además de obviamente haberle explicado por qué debemos limpiarnos bien la boca: dientes brillantes, limpios, para honrar el cuerpo, cuidarlo, estar sanos, etc.).
4. Evitar amenazas, castigos y argumentos negativos. Siempre recomiendo a aquellos padres que me consultan sobre el tema evitar mostrar el lado negativo de no cepillarnos y enfocarse en el positivo. Nos cepillamos para cuidarnos, igual como hacemos con el cabello, por ejemplo; no para evitar la caries, ni porque la caries duela, ni para que no se nos caigan los dientes, etc. ¿Para qué infundir temor en el niño cuando podemos hacerle entender de forma positiva la importancia de cuidar su cuerpo?

¿Es importante darles el mismo cuidado a los dientes de leche como a los permanentes?
Los dientes de leche, también conocidos como dentición decídua o temporal son sumamente importantes por diversas razones.
Por un lado, porque gracias a ellos el bebé o niño puede sonreír con confianza, pero existen muchas razones más. Veamos:
·      Los dientes temporales “guardan el espacio” a los dientes permanentes. La pérdida prematura de una pieza dentaria puede causar migración de los dientes vecinos, causando más adelante, posibles problemas de espacio y maloclusiones al hacer erupción los dientes permanentes.

·      Las raíces de los dientes de leche se reabsorben y el cuerpo reutiliza estos mismos minerales para terminar de mineralizar los dientes permanentes. Si los dientes de leche están ausentes se dificulta este proceso fisiológico.

·      Los dientes decíduos cumplen una función imprescindible dentro de la fonación, permitiendo al niño pronunciar correctamente cada sonido mientras aprende a hablar. ¿Has intentado pronunciar las letras S, F, T o C sin usar los dientes?

·      La dentición primaria tiene también un papel fundamental para el corte, triturado, masticación e inicio de la digestión de los alimentos. A medida que hacen erupción, vamos incorporando gradualmente la alimentación complementaria -es decir, complementando al alimento principal, que en edad lactante es la leche materna- en la dieta del pequeño.

·      La presencia de los dientes temporales en boca favorece el correcto desarrollo de las estructuras maxilofaciales, tanto a nivel óseo como muscular. Al contrario, la ausencia de éstos puede dificultarlo.

·      La presencia de caries en los dientes temporales aumenta la probabilidad de que se desarrollen caries también en la dentición permanente. Además, si un diente primario tiene caries y llega a afectarse la pulpa, puede verse afectado también su sucesor permanente.

Cuidemos entonces los dientes de leche, ya que durante la dentición mixta, van a coexistir en boca tanto dientes de leche como permanentes.
Si formamos niños con una Salud Bucal Responsable cuando tengan sus dientes permanentes, estos también serán saludables, con lo que podrán realizar adecuadamente múltiples funciones de su vida diaria (alimentación, fonación, relaciones interpersonales,) que le permitirán a su vez tener una buena salud general.
Sin educación no hay prevención, ambas son herramientas que se complementan para lograr una óptima salud bucal durante la infancia y la adolescencia y, porque no decirlo, hasta llegar a la adultez.

Alguna recomendación para los papás
Es imprescindible cuidar la boca de los más pequeños, incluso desde antes de que haga erupción en boca el primer diente. Es más, lo ideal es que mamá y papá se hagan una revisión durante el embarazo, a fin de asegurarse de tener la boca en buen estado para el momento del nacimiento del bebé.
Gracias a estas atenciones dentales de carácter preventivo, las visitas al dentista se convierten en visitas indoloras, sencillas, cortas, lo que conlleva que el niño se acostumbre rápidamente a este tipo de práctica y que no la asocie con una “experiencia traumatizante”.
Esto también permite cuidar la economía familiar.
Recuerden que el cuidado de la Salud Bucodental de su hijo puede comenzar antes de lo que usted imagina.



Y como siempre digo, el mejor ejemplo somos nosotros. Si nuestro hijo ve que nos agrada cepillarnos los dientes, ellos también lo harán. Podemos divertirnos y a la vez protegernos.

Besos,

Mamá

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