Boys, boys, boys...

11:41

Siempre supe que serías hombre. No sé, simplemente lo sabía. Cuando quede embarazada, supe desde el primer instante que llevaba un niño y no una niña.

Cuando escogí nombres, los de hombre fueron los primeros en mi lista. Escogí un par de niña por si las moscas. Pero Mateo fue mi preferido.

Desde muy joven supe que algún día sería mamá. Era mi sueño formar una familia tan bonita como la mía y de hecho tendría hijos VARONES. Nunca me vi siendo la mamá de una niña. Debe ser hermoso pero hay situaciones en la vida que están definidas por uno mismo sin saber de dónde sale tanto acierto. Es algo medio loquillo y complicado, pero ahí está.

No me veo con una hija. Aunque si Dios me concede tener una, sé que la amaré mucho como te amo a ti.
Por el momento disfruto y seguiré disfrutando de ser la mamá de un varoncito. Claro que como todo en la vida tiene sus particularidades. Para las que tienen varoncitos, se verán identificadas, y para las que tienen niñas y quieren un niño, bueno, se los detallo un poco:

1.- Juego tosco: No es que no me guste jugar contigo, solo que eres tosco. Te lanzas, me tiras cosas, eres brusco, y siempre termino magullada. Tengo mordidas, arañones, moretones de los “juegos” que tanto te gustan. A veces veo a mamás de niñas diciendo: ¡ay, eres tan inquieta!, solo cuando la niña botó a su muñeca. Definitivamente no saben cómo es llegar al trabajo con arañones en la cara.

2.- Carro y pelotas: Me he levantado mañanas y lo primero que piso son carritos de la noche anterior. Camino y encuentro más carritos. Voy a tu cuarto y está plagado de carritos. Vamos a la casa de Lala y ya está esperándote tu carro de bomberos. Sin duda te encanta estar en el volante. Arrastras a tu papá hasta el carro para que te suba al volante y puedas hacer “maniobras”. Y ni que decir de las pelotas, tienes tantas que ya perdí la cuenta. Lo peor es que siempre que salimos vas tras cualquier pelota para patear.

3.- Travesuras: Conozco más niños traviesos que niñas traviesas. Eso tuvo que ser una advertencia. Mateo, como cualquier niño sano, es travieso. Pero esa constante de poner mi corazón al filo del llanto hace que reconsidere ser la mamá de un varón. No solo te gusta hacer travesuras, sino te gusta hacerlas para ver qué cara ponemos. Te gusta lo peligroso, lo desafiante.

4.- Pilin: Si bien tener una niña es mucho más complicado en el tema de la higiene de sus partecitas. Tener un niño también es cosa seria. Cuando el doctor me explicó que tenía que hacer ciertos “ejercicios” para que tu pilin se forme, mi cara era de asombro/vergüenza/risa, etc. Además que desde muy pequeño los niños ya tienen erecciones, cuando vi la primera, me asusté y casi llamó al médico. Tu papá me calmó y me explicó la normalidad del “asunto”.

5.- Energía al límite: Que conejito duracell ni ocho cuartos. Son las 7:00am, mamá y papá inconscientes, tú con una energía como rayo de sol. Alborotas la casa, hasta la pobre gata corre a buscar silencio. Son las 10:30pm y sigues hablando y riendo. Mamá y papá están casi inconscientes pero no pueden dormir hasta que te vean dormir primero. Se dan de cabezazos y tú nos abres los ojos. Las siestas se han reducido, así que piensan ILUSAMENTE que dormirás pronto y de largo. No.

6.- Prácticos: Si bien a las mamás nos atormenta más el tema de la ropa que a los niños. Definitivamente comprar para hombres me resulta más fácil que para niñas. Hay variedad pero la de las niñas supera con creces este tema. Qué la vincha, que los zapatos, que las medias/panties, etc. Un tormento para mí y mi bolsillo. Al contrario los niños son más prácticos y conformen crezcan se volverán más y más prácticos a la hora de elegir ropa. Querrá ropa cómoda para “chivatear”

7.- Apetito: La mayoría de mamás de niñas a quienes conozco sufren con la alimentación. Mientras que a las mamás de niños sufren… pero para quitarles la cuchara. Mateo tiene un excelente apetito. Es muy raro que no quiera comer (por dentición). Es pequeño pero de estómago grande.

8.- Ruido: Cuando cuidaba a mi hermana, sobrinas, primas, etc. eran tal calmadas. Hacían ruidos sí, pero no gritaban como tú. Papá dice que es de alegría y debe serlo. Pero siempre gritas cuando está dando mi programa favorito, hablas y hablas y si no te hago caso estas: mamá, mamá, mamá, mamá, mamá… hasta que te haga caso.

9.- Incondicionales: Eres mi cochera, mi amigo, mi pata, mi hijo. Me encanta estar echados en la cama, mirándonos, abrazándonos y riéndonos. Cuando me miras te vuelves mi cómplice. Haces lo que sea para verme sonreír. Si lloro o estoy triste me abrazas y me secas las lágrimas. Soy tu mamá, y tú mi hijo, y nos amamos. Es genial escucharte decir que tú eres mi bebé o mi cría. Nunca me niegas un beso ni un abrazo. Para dormir me buscas y para despertar también. Definitivamente los niños son súper cariñosos, bruscos, pero cariñosos jajaja.

Claro que todo depende de la crianza, pero el género sí influye en tus preferencias y desarrollo. Lo único que quiero es tu felicidad y sé que así serás un buen hombre.

Boys, boys, boys (8)


Besos,

Mamá

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1 comentarios

  1. Te entiendo a mi me pasa lo mismo ya mi hijo tiene 4 años y viene otro en camino que quise que sea mujer para que hagan la parejita pero también es varón y bueno es mi felicidad ya estoy en las 37 semanas y falta poquito para tenerlo en mis brazos , tendré dos machotes para que me protejan ..... y estoy feliz !!!

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