Cosas que ya no hago desde que soy mamá

11:50

La maternidad o paternidad nos cambia y mucho. Para bien, claro. Solo que todo cambio trae también ciertas prohibiciones y limitaciones mentales. Ya no somos “solteritas” ni “solteritos” ahora tenemos una responsabilidad muy grande y queremos estar a la altura.

Mi mamá siempre decía que los grandes cambios están en las pequeñas cosas y es verdad. Un bebé es lo más frágil, pequeño y delicado de nuestro mundo pero tremendo cambio que causa. Un terremotazo de buenas cosas.

Estas son algunas de las cosas que ya no hago ahora que soy mamá (lápiz y papel hijo porque también puede adaptarse para papás)

Malas palabras: Así le decíamos cuando escuchábamos a alguien hablar alguna lisura. Mamá mamá ese señor ha dicho una mala palabra. Bueno, no es que yo sea una “boquita de caramelo” pero sí he insultado a varios irrespetuosos o cuando estoy realmente molesta. Si bien aún se escapan algunas palabritas rojas en jolgorio con amigos o al volante, cuando estoy contigo he progresado mucho y ya están casi bloqueadas.


Peleona: Nunca me he agarrado a golpes con nadie. Con peleona me refiero es que doy pelea con algo si estoy en la razón (o creo tenerla). Realmente todas o casi todas las mujeres somos peleonas. Nunca nos quedamos calladas. Pero estoy controlándome. Sé que tengo un genio pesado y este sábado me pusieron a prueba. Entre las miles de cosas que tuve que hacer, papá me dijo que de una vez debemos comprarte tu regalo de navidad; fuimos y escogimos un lindo carro bombero para que te pasees y apagues incendios jajajaja. Como era una caja inmensa, la dejamos separada para comprar otros regalos. Cuando volvimos por el juguete había una mujer y su esposo cogiendo la caja. Me quede paradita esperando a que se acercará la señorita de servicio y le dije: señorita, le deje separado el juguete de mi bebé, y ella se dispuso a coger la caja con un letrero SEPARADO cuando esta señora en cuestión saltó a la caja y dijo: YO LA HE PEDIDO, ENCIMA HE PEDIDO DOS. Y la señorita le dijo que nosotros la habíamos separado primero. Ella no quiso entender razones y se quedó ahí parada, aguantándonos el paso. Vino la otra señorita de servicio y le dijo que ya se habían acabado. Entonces recién ahí esta señora soltó la caja y dijo ENTONCES VUELVO OTRO DÍA. En todo esto, yo muy pausada le expliqué que ya la habíamos separado, como no entendió, la señorita de servicio le explicó. Ves, no grité, no renegué y feliz y contenta me fui con el regalo. COMO TIENTAN MI PACIENCIA.




Paciencia: Seguramente este es mi mayor logro 2012-2013. Tengo la paciencia de una hormiga. Pero contigo he cambiado un montón y muchas veces no me he reconocido. Me doy una palmadita en el hombro y digo: good job, girl. Siento que realmente estoy progresando mucho, no solo contigo sino con el resto del mundo. Trato de renegar menos y hacer más, esto va ligado con la paciencia por eso siento mucho orgullo en decirlo.


Comprensión: No es que haya sido un ogro (que opinen mis asistentes jajaja) pero me he vuelto mucho más comprensiva con las personas. Entiendo y escucho sus situaciones y si me lo permiten les doy mi punto de vista. Tampoco es que crea en unicornios pero ahora entiendo más situaciones y formas de ver las cosas.

Instinto protector: Soy una farmacia andante. Siempre caigo con medicamentos genéricos por si alguien le da dolor de cabeza, tiene fiebre o dolor de garganta. Si alguien se siente mal, me gusta escuchar sus tristezas o malestares. Me conmuevo con facilidad al ver un niño en dificultades. Reconozco un llanto a miles de kilómetros y jamás de los jamases permitiría el golpe como castigo. Si veo un niño en la calle a punto de caerse, corro como desesperada.



Ansiosa y desesperada: Quiero o bueno quería todo YA. No soy la que aguanta los rodeos, las excusas, las tardanzas, no aguanto esperar. Cuando tú te enfermas, por ejemplo, quisiera que sanes YA y suelo perder la calma, el control y me desconozco. Sufro y pataleo. No ayudo mucho ¿no? Pero ya todo eso está por buen rumbo. Ahora estoy más consciente que las cosas toman su tiempo y que tengo que apoyar y no estorbar con mi descontrol.


Muchas cosas han cambiado en mí. Ya no soy la Luz de antes, ahora soy Luz la mamá de Mateo, soy Luz la esposa de Marco y soy Luz la traductora. Me miro años atrás y lo recuerdo con cariño pero me gusta más la Luz de ahora. Tengo mucho más motivos para seguir mejorando, el más importante eres tú y papá. Gracias mis amores.

Te ama,
Mamá

(Fotos: extraídas de Internet)

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