Roches de mamá

12:02

No es que sea descoordinada pero me he caído varias veces, se me ha roto el pantalón, se me ha manchado el pantalón, una paloma hizo su “gracia” en mi cabeza… y etc. Siempre me he recuperado con elegancia y delicadeza (o eso creo) jajajaja, pero hijo los “roches” que a veces me haces pasar o suceden sin pensarlo, me dejan la cara roja y no sé qué decir. Después de superados, me río y es el blanco de chistes de tu papá.

Aquí un recuento de algunos momentos no-Kodak para tu deleite:

1.- Grito en el restaurante.- Estábamos en un conocido restaurante comiendo de lo más rico. Ese día el lugar estaba a full, todas las mesas llenas. En eso comienzo a sentir un olorcito proveniente de ti y le digo a tu papá: Amor, iré a cambiarlo. Y tú comenzaste a decir: ¡CACAAAAA! ¡CACAAAAAA! Quise por un microsegundo morir. Las otras mesas voltearon y se rieron al ver que lo decía un bebé peladin.

2.- La cachetada.- Vinieron de visita a la casa de la abuelita unas tías. Todas estaban felices de verte y jugar contigo. Me preguntaron cómo te portabas; les dije que eras un niño bueno y aprendías muy rápido. Me abrazaste y todos dijeron: ¡oh, como quiere a su mamá! Y de pronto me mandaste una sonora y dolorosa cachetada sin más ni menos. Reí de nervios y hubo un silencio, te corregí y luego todos estallaron en risa.

3.- La tortuga asesina.- estábamos jugando y a la vez estaba arreglando el pantalón de papá. Levanté mi cabeza para mirarte y lo próximo que vi fueron estrellitas y fondo negro (ya sé como se siente el Coyote). Retrocedamos, lo que realmente paso fue que cuando levante mi cabeza, tú me tiraste directamente hacia la cara tu tortuga de plástico. Fue un golpe tan duro que grité. Papi vino corriendo y te cargo pues con el grito te asustaste. Me miró y me dijo: creo que te ha roto la nariz y yo: no, no puede ser. Me volvió a confirmar y yo no podía creerlo. Me tocó la nariz y me dijo: sientes este pequeña desviación y yo le dije con cara de pocos amigos: ASÍ ES MI NARIZ, PAYASO.

4.- El zapato loco.- Ensayaba para un concurso de navidad. Sí, sí me gusta también hacer roches premeditados. Entonces te puse en tu coche para que me veas bailar. Comenzó a sonar una canción de Michael Jackson y doy una de sus famosas patadas y mi zapato salió volando jajajajaja. Te gustó y comenzaste a reír, me pediste que lo hiciera otra vez y así fue; a la cuarta vez el zapato le dio al teléfono y sonó el altavoz y ese horrible sonido te hizo llorar. No te calmabas con nada y me sentí muy avergonzada y apenada.

5.- Cuidado con el vestido.- Me estaba alistando para ir a conversar con mi jefe sobre mi situación laboral. Me puse un vestido de jean porque es bastante práctico para darte de lactar, además está muy buooonita (al estilo “el Puma”). Me lo puse y le dije a papá: ¿Qué tal me veo? Y él me dijo: muy linda, amor y sin darme cuenta el vestido explotó jajajaja - se abrieron todos los broches de la parte del frente. PLOP, mis mellizas estaban tan grandes que ese vestido ya no me entraba bien e hicieron que los broches se abran a la velocidad de la luz. Tuve que cambiarme inmediatamente. Este roche no fue tu culpa pero sí es un añadido de la lactancia jajaja.

Cuantos más pasaré, no lo sé, pero lo importante de todos estos momentos es que aprendamos a reírnos de nosotros mismos y corregir los errores.




Besos,

Mamá tontuela

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1 comentarios

  1. de todo pasamos con nuestros pequeños, dimelo a mi que mi hijo lloro desesperadamente cuando estabamos viendo la peli ASU MARE en el cine jaja me tuve que salir de la sale por el roche jaja

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